jueves, 28 de enero de 2010

ETIOPATOGENIA



Como se ha mencionado anteriormente, la enfermedad de Crohn se enmarca, junto con dos enfermedades más (Colitis ulcerosa y Colitis Indeterminada), dentro de las denominadas enfermedades inflamatorias intestinales (EII). La patogenia de las EII no está del todo definida.
Cada vez se disponen de más datos que sugieren que es el resultado de una compleja interacción de tres elementos; susceptibilidad genética, inmunidad del huésped y factores ambientales.

Una incidencia aumentada en gemelos monocigóticos indica con claridad la existencia de un componente genético. Y es que, actualmente, varios estudios han asociado la enfermedad a un gen del cromosoma 16.

La naturaleza inflamatoria crónica de estas enfermedades ha estimulado la continua búsqueda de una posible etiología infecciosa, pero a pesar de los numerosos intensos por el momento no se ha conseguido aislar ningún agente bacteriano fúngico o viral.

La teoría de que pueda existir un mecanismo inmunitario implicado se basa en que las manifestaciones extraintestinales que pueden acompañar a estas enfermedades (por ejemplo artritis) serían fenómenos autoinmunitarios y que los agentes terapéuticos como los glucocorticoides o la azotioprina, ejercerían su efecto a través de mecanismos de inmunosupresión. Los pacientes con EII tienen anticuerpos humorales frente a las células del colon, a antígenos bacterianos como E.coli, a lipopolisacaridos y a proteínas extrañas como la leche de vaca. En general, la presencia y el título de estos anticuerpos no guardan proporción con la actividad de la enfermedad. Es probable que estos antígenos alcancen a las células inmunocompetentes de forma secundaria a la lesión epitelial. Además la EII se ha descrito en asociación con agammaglobulinemia y con déficit de Ig A, lo que plantea mayores dudas sobre el papel patogénico de estos anticuerpos humorales. También se han propuesto los inmunocomplejos como posible explicación de las manifestaciones extraintestinales de la EII. A pesar de ello, los estudios realizados con técnicas específicas de detección no han podido demostrar que exista mayor frecuencia de inmunocomplejos en los pacientes con EII.

Las anomalías asociadas de la inmunidad celular consisten en anergia cutánea, disminución de las respuestas a varios estímulos mitógenos y reducción del número de células T periféricas. Como muchas de estas alteraciones pueden desaparecer cuando la enfermedad está en fase inductiva es probable que se trate de fenómenos secundarios. En la mucosa de los pacientes con EII se han descrito también muchas anomalías asociadas de la inmunidad medida por células. Estas comprenden un aumento de las células de la mucosa con Ig G, así como cambios en el subtipo de células T, lo que sugiere una estimulación antigénica. La activación de la célula inmunitaria de la mucosa determina una expresión compleja de citocinas que pueden contribuir a la respuesta inflamatoria de la mucosa. Además, en la mucosa de los pacientes con EII están elevados mediadores inflamatorios diferentes de las citocinas, como los productores de las prostaglandinas y tromboxanos, que son un estimulo adicional para la respuesta inflamatoria. Hasta el momento, las investigaciones de laboratorio, no han encontrado hallazgos específicos de la colitis ulcerosa ni de la enfermedad de Crohn.

También se han descrito características psicológicas de los pacientes con EII. No es raro que estas enfermedades se presenten inicialmente o evolucionen brotes asociados a tensiones psicológicas importantes, como la pérdida de un miembro de la familia. Se ha sugerido que los pacientes con EII tienen una personalidad característica que los hace susceptibles a las tensiones emocionales que, a su vez, desencadenan o exacerban sus síntomas. Aunque son pocos los datos que relacionan directamente las tensiones emocionales con la etiología de causa desconocida de la enfermedad inflamatoria intestinal, apenas hay dudas de que un proceso crónico de etiología deconocida que afecta a las personas al principio de sus vidas produce a menudo sentimientos de angustia, ansiedad y cierto grado de depresión. Estas reacciones son factores de indudable importancia que modifican la evolución de estas enfermedades y su respuesta al tratamiento.



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